Aquí no hay historia de empresa ni fotos de catálogo. Somos un negocio familiar, y limpiamos casas como quisiéramos que limpiaran la nuestra. Y sí, nos va a conocer en persona.

Somos un negocio familiar, y la limpieza la hacemos nosotros mismos. Siempre viene uno de nosotros, y usted nunca le va a abrir la puerta a un desconocido.
Me llamo Ventura. Llegué a este país en 2004, con tres meses de embarazo, sin familia aquí y sin nada seguro. Crié a mi hijo sola, y cada cosa que tenemos la trabajé: quince años en el mismo trabajo, sin faltar un día, sin atajos. Él ya tiene veintiún años, y este es nuestro negocio.
Desde hace dos años limpio la casa de una pareja de médicos jubilados. Ellos confiaron en mí, y nunca les he dado motivo para arrepentirse. Con ese mismo cuidado entro a cada casa, sobre todo donde hay niños o abuelitos.
Nos fijamos en los detalles. Eso lo dice todo el mundo, así que le explico qué quiero decir yo. Una cubierta de granito, una repisa de mármol y un piso de madera son tres trabajos distintos. Si usa el producto equivocado en la superficie equivocada, el daño ya no se quita, y yo sé qué necesita cada una y cuánto tiempo lleva. Lo demás son los zoclos, los marcos de las puertas, los rieles de las ventanas, la línea de sarro detrás de la llave, arriba del refrigerador. Ahí es donde uno se fija cuando quiere saber si de verdad limpiaron. Y eso no viene en ninguna lista.
Usted siempre va a saber quién viene. En sus visitas regulares muchas veces viene uno de nosotros y a veces los dos, pero siempre es uno de nosotros. Nunca una cuadrilla, nunca una cara nueva cada vez. Y vamos a ir aprendiendo cómo le gusta todo: por cuál puerta entrar, dónde se esconde el perro, cómo acomoda sus cojines.
No solo limpiamos. Dejamos una casa en la que da gusto estar. Para mí, en eso consiste el trabajo. Somos exigentes y el precio va de acuerdo: la limpieza la hacemos nosotros mismos, nadie anda corriendo para irse a la siguiente casa, y su casa la tratamos como la nuestra.
Le explico cómo va un plan recurrente. La primera limpieza es la profunda, la que deja la casa como nueva, y esa se cotiza aparte. Después, en cada visita limpiamos toda la casa, y yo llevo mis apuntes de su casa para que nada se me pase de una vez a otra. Usted no tiene que estar al pendiente. De eso me encargo yo.
Antes de empezar cualquier trabajo, recorremos su casa con usted y acordamos un solo precio fijo. Y ese número es el que es. Si trabaja desde casa, díganos a qué horas tiene sus juntas y aspiramos a otra hora. Roque es nuestro apellido y va en cada trabajo que hacemos. Nos gustaría ganarnos un lugar en su casa.
P.D. ¿Algo no le gustó después de una limpieza? Avísenos dentro de 24 horas y volvemos a limpiar, sin costo. Esa es nuestra garantía.